Déjame que te silbe intimidades al oído.
déjame enseñarte a ver el mundo que esconden estos barrotes,
déjame besarte con mi sabor,
coserte caricias con forma de poesía,
poner mis límites como punto de partida,
crucificar tus esquemas en líneas paralelas,
¡vamos a llenarnos de frases no aprendidas¡.

Déjame cubrir de azúcar glass las maldiciones,
a enseñar a tus musas a mirarse en los espejos,
a gritarte mil palabras que ni siquiera aprendimos.
en una noche que apeste a corazones.

Sé que la almohada se acostumbra a las lágrimas
lágrimas que resbalan por un punto cero,
yo te he visto con los ojos hundidos de mirarte hacia adentro

Pero aún así te quiero, atirantando la semejanza
entre tu modo tierno de mirarme y el vuelo.

Te quiero así, goteante,
aguantando aunque todo esté a punto de muerte,
“que paece que…..” Sabina ya sabía de lo nuestro
yo también soñé con un mundo sin “sin embargos”
porque toda mi vida sería…….
un maldito pluscuamperfecto del subjuntivo si no volviese a tenerte.

Déjame emborracharte los puntos
para que todo sea un seguido,
un continuo,
un cuento infinito.
Para que lleguen tus ojos
y todos mis esquemas acaben en la hoguera
¡que vas a conseguirlo mi niño!

Ahora déjame decirte,
Que siempre todos tus pétalos impares caen
donde deben, sobre mi cuerpo desnudo,
sobre mi valle desierto.

Ojitos tiernos


“Hoy quiero que mis palabras vuelen más arriba de  debajo de mi falda y se asienten en tus manos, no sé en que Universo, si paralelo o lejano, pero seguro que en tus manos. No las juntes para rezar ni para pedir que te quiera a la mitad, que este cariño imperfecto e incompleto ni anda ni vuela, tan sólo sigue reinando  detrás de la barra de tu bar”

Al pasar sus manos por mi rostro, sentí lo intenso que eran para mí sus manos, en medio de su soledad y el frío más de la vivencia que da el vidrio embustero de la noche.

Que ganas tuve de decirle que pronto pasaría. Habría sido una gran mentira, de decirle que otra cosa es acostumbrarse, vivirlo y volver a caminar, que no hay que partir para perdonarse, para dejar las culpas y ver hacia atrás sin dolor.

Con más experiencia que el resto de todos sus pares, yo sé que renacerá en un mundo nuevo, donde otro  cuerpo  lo acompañe, guardando sin el saberlo lleva sueños de una esencia que florecerá como el mejor de los jardines, sólo después del dolor con el cual sigue respirando y sin merecerlo le sigue atrapando, con ese dolor que yo me llevé en mi frágil alma para poder aliviarlo.

Entonces preferí hacerle caricias en su rostro, suavecito y con cuidado, compartiendo su penita, tal vez porque yo vivo lo mismo, sin hablarlo sé que es exactamente lo mismo que le pasa a este Niño azul de Ojitos tiernos.

Con ganas infinitas de abrazarlo y no discrepar más ante la amistad entre los sexos, con tristeza de guardar el secreto ante sus ojos de sentirme de su alma ya desalojada,,….. seguí con mis manos en su pelo.

Mientras ……..en silencio le gritaba, que un día no tan lejano, esos Ojitos Tristes y tiernos, van a amar en serio.

Amar con la grandeza que guarda su brillo pese al momento de tristeza, que le parece toda una vida. Tampoco pude decírselo, por eso aquí  se lo escribo.

Esos Ojitos Tristes, que a pesar de todo nunca  perdieron su brillo, van a bailar con la mujer que quiera, y sus colores cambiaran de gris a violeta, luego en conjunto con sus sueños llenaran las noches de soledad de hoy, dando paso a millones de arco iris, donde brincando estará su esencia, esa esencia  pura, llena de detalles. Descubrirá lo que es tener una mujer, vibrar, amar y volver a vivir.

Sólo puedo prometerle desde lo más profundo de mi alma que más temprano que tarde renacerá en su arco iris maravilloso, con sus colores y con quien decida amar, es cierto que el amor llega, pero debe saber que el cuidarlo es tarea de todos los días en lo sutil de su esencia.

La vida nos muestra con golpes, lo que no vemos día a día, pero al pararte serás más grande, pues ya has descubierto que al re-mirar después de la caída,  todo es diferente y más importante de lo que fué.

Mis manos estarán siempre cuando necesite caricias, yo recurriré a las suyas cuando quiera un regaloneo dulce, y sin prisas. Ahí  estará con más brillo en los ojos antes tristes y hasta tal vez con la tristeza transmutada en real esperanza.


Se sentó al borde de la cama, cogió entre sus manos aquella carta,

la acarició dulcemente, en silencio.

Se quedó allí un rato, con la mirada

perdida. Afuera el otoño se acercaba, las hojas se levantaban y caían

descompasadamente.

Aquella noche ella escribió una carta con jirones de su piel, con la tinta

de nostalgia que iba manchando cada letra. Memorias de un cariño en espera,

como las hojas descosidas de las ramas de aquel  otoño que se avecina

.

Le escribió frases maquilladas con tinta de pena, recordando

cuando hacía tiempo los días se pintaban del carmín de sus labios.

Cerró la carta y la firmó con un “buenas noches”, se levantó,

se giró sobre sus tacones y sin volver la vista atrás, salió de allí y empezó a caminar,

con sus ojos infinitos clavados en el suelo, con un nudo sordo que se le fue clavando en todas sus costillas. Se fue alejando entre tropiezos provocados por los charcos de su corazón.

Ella se fue apagando y alejando, sin decir por cuanto tiempo, se alejaba igual que el amor vuela libre un día,

sin dejar escrita una fecha de regreso al corazón deshabitado.

Se fue alejando y lo dejó allí, distante, inalcanzable, indiferente ante ella, lo dejó junto a su mundo sonriente, con su gente, derrotando imposibles, con ese falso abandono, le dejó en su pequeño árbol  de oscuras noches, le dejó en su mundo de luz, en el horizonte lejano sin horas, sin sus preguntas a ciegas y sus respuestas rotas.

Ella se fue alejando con un buenas noches, como se va el invierno…………….silencioso, amargo y olvidado.

Se fue apagando, de tanto estar en la sombra, de ser amante  a escondidas de su mundo y de la luna,

se fue apagando de esperar en aquella isla del pirata cojo,

jamás le oyó decir……..”espérame niña de azul…………mañana te recojo”

Tal vez su mirada profunda y quieta, la encuentre un día…

cuando abra el silencio de sus ojos , tal vez en otras manos dibujadas de palabras,

o en el calor de otro  abrazo .

Ciego placer….


Escala la cima de mis senos, trepa por las laderas de mi valle, hazme tuya de sur a norte, anega mi río de lujuria, y abrázame sin soltarme ni un instante. Espera abrazado a mi cintura, que mi pecho retorne a sus caudales .

Detente en el acimut que hay entre el horizonte de mis piernas y el punto cardinal de mi placer, astronomía de piel, ciega desnudez, pétalos de saliva, oasis de libélulas dormidas.

Sigue reposando en mi cuerpo.
aunque nunca me esperes,
aunque ya nada espere.


Ella siempre pensó que aquello nunca se trató de amor,
Pero cada noche se vestía de luna
y se colgaba del mismo cielo para que la mirase,
pero él se quedaba dormido, y se iba alejando ………

Ella cada día se hacía guitarra atándose a sus cuerdas,
tan sólo para que él un instante la sintiera,
y el se adentraba cada día en un bazar de almas
en busca de alguna que por fin lo enamorara y la paz le diera.

Ella……hacía mil veces pactos con el viento para que hasta ella lo llevara,
le pidió ser brisa o ardiente fuego para su gozo, pero él…..
nunca comprendió nada.

Ahora, muerta la noche, muerta ella,
recuerda el olor que dejaba su aroma después de cada punto sin final.

Ahora piensa que hubiese sido bonito verlo regresar,
así… como siempre lo hacía, como un niño pidiendo un te quiero…
así… como un rey reclamando su cetro.

Ahora, podéis pasar cualquier tarde por esta puerta…
Y aquí veréis un corazón herido, bailando en un charco y lamiéndose sus heridas.
Veréis la simpleza de una vida derrotada , riéndose de sí misma,.

Ella se fue sin lágrimas, en silencio, sin hacer ruido…
pero alguna noche volverá para enredarse como hiedra en sus latidos…

Antes de irse ella le dejó todos sus sentidos.
Para cada despertar, puso su corazón al lado suyo,
sólo para que le cuente sus sueños cuando ella ya no esté.

En cada tarde de domingo lo recordará sonriendo en su silenciosa complicidad,
en la tibieza de una taza de café con sabor a hiel.

Y cada noche, lo velará como una estrella…
dándole luz a su lado más oscuro,
llevará por siempre el sonido de su risa,
en su boca y en su retina.

Se embriagará hasta la saciedad con el sabor de sus propias lágrimas
y dibujará en sus ojos el color de los suyos…

Mientras allá fuera sigan llegando Abriles………
una nueva historia empezará con cada punto final
y terminará siempre cada vez que alguien despierte de un sueño.

Ella seguirá pensando que nunca se trató de amor,
porque aquella niña-mujer dejó de creer ………….
la noche que su palabra no dicha aniquiló su ser.


Me guardo tus pasos
en mi cuerpo.

 

Guardo cada caricia,
cada carrera al cielo
en tus abrazos.

 

Guardo cada noche de sueño,
en la que compartimos
la última luz de aquella tarde,
y alguna tierna fatiga.

 

Guardo tus pasos
en mi cuerpo,
mientras pienso
que me sigues tocando.

 

Guardo tus pasos
a solas tras la puerta,
mientras te cierras
a mi sueño

 

Mi otra mitad se quedó en ti…
No soy lo que esperabas, ni lo que quise ser, 
no soy más que un muñeca rota
con piedras y hielo suficientes  para chocar
y acabar muriendo con esta derrota…

 

Quise  empezar de cero, volver al principio,
tener otra oportunidad…
deshacer aquello de lo que me arrepiento,
y volver a vivir aquello que una vez me hizo feliz.

 

Guardo tus pasos y tu aliento


Esta piel cansada,

que se seca y se acartona,

donde quedó preso aquel sueño matando mí persona.

 

Esta piel que llora

donde habita mi carne trémula temblando de olvido ciego,

¡Llorando va  mi alma yerma!.

 

Detrás de esta piel ,

quedaron  sueños de miles de noches

entre sabanas de raso,…………….

Ya nadie te hará reproches.

 

Detrás de esta piel que habito,

como una ocupa sedienta,

me bebo tus silencios que se escapan de la niebla.

 

Esta piel se queda huérfana de tus caricias

como el corcho que se arranca de un alcornoque sin vida.

Y así poco a poco morirá la piel que cubre mi alma

el tiempo nada perdona, ni el dolor ni las palabras.

A %d blogueros les gusta esto: